lunes, 8 de noviembre de 2010

Abuso sexual en contra de los HOMBRES.

La profunda ignorancia acerca del abuso sexual de hombres y niños es parte de una cultura de silencio.
El abuso sexual es una realidad en muchos países y, sin embargo, continúa siendo un tabú. En las últimas dos décadas, el movimiento de mujeres ha contribuido enormemente a abrir la discusión del abuso sexual. Ese trabajo básico ha hecho posible que los hombres que, han sufrido abuso sexual hablen sobre sus experiencias y busquen ayuda para superar el trauma del abuso.
Tanto las mujeres como los hombres son víctimas de abuso sexual. Los hombres son los perpetradores de casi todos los casos de violencia sexual (97 por ciento), pero los hombres también constituyen una significativa proporción de todas las víctimas: 26 por ciento de menores de 18 años.
Investigaciones recientes realizadas en los Estados Unidos sugieren que hasta un 20 por ciento de los hombres sufrió abuso sexual en la niñez.
Adicionalmente, debemos reconocer la incidencia de ataques sexuales contra hombres adultos. El ataque sexual se presenta en muchas formas, que incluyen abuso sexual infantil, violación, acoso sexual, incesto y cualquier otra forma de violación sexual de la cual la víctima nunca es culpable. La responsabilidad recae en el ofensor y en nuestra sociedad, una sociedad que permite y promueve la violencia sexual.
El abuso sexual tiene consecuencias devastadoras en las víctimas, incluyendo aquellas que lo sobreviven. Las víctimas deben luchar por superar los efectos emocionales y sociales del trauma que han sufrido.


Una cultura de silencio
Es particularmente difícil para los niños y los hombres revelar que fueron sexualmente atacados. Nuestra sociedad nos condiciona a creer que los hombres deben estar siempre "en control": de sus emociones, de otras personas y de su entorno. Se les enseña a definirse a sí mismos como hombres por el grado al que puedan alcanzar con éxito este control. Como consecuencia, la mayoría de hombres no cree que será una "víctima", y especialmente no en el terreno sexual. Cuando esto ocurre a menudo provoca un fuerte choque emocional, siendo algo tan alejado de la experiencia normal de los hombres.

No sólo es difícil para los hombres aceptar el ser sexualmente atacados, sino también común que vivan en silencio, ya que las reacciones de otras personas aumentan la sensación de ser victimizados. Al igual que al sobreviviente le resulta difícil creer lo que le ha ocurrido, también otras personas responden con incredulidad. Si un hombre revela que fue abusado sexualmente, a menudo se le castiga aún más cuando su "hombría" y orientación sexual son cuestionadas.



Sexualidad y violencia sexual
El motivo del ataque sexual no es primordialmente el placer o la satisfacción sexual, indiferentemente de si la víctima es masculina o femenina, sino que tiene que ver con poder, control, dominación y humillación. El ataque sexual es una forma de violencia en la cual el "sexo" es utilizado como arma contra la persona de quien se abusó. Como consecuencia, a la mayoría de hombres sobrevivientes se preocupa en alguna medida su sexualidad, ya sea en lo relacionado a su identidad masculina, su posición entre hombres, la masculinidad de su conducta, sus preferencias sexuales, la frecuencia y satisfacción de su actividad sexual o  capacidad para la intimidad sexual. Estos problemas afectan sus vidas cotidianas, a menudo durante años después de que terminó el abuso.
Por lo general, la gente asume que cuando un hombre ataca o viola sexualmente a otro hombre, el ofensor es homosexual y la víctima también lo es. Estas nociones, populares pero equivocadas, tienen su raíz en el mito de que el asalto sexual busca principalmente la gratificación sexual, y la gente ignora los asuntos del poder y el control. Las investigaciones han mostrado que la mayoría de hombres que atacan a otros hombres tiene una orientación heterosexual y que la mayoría de sobrevivientes de violencia sexual también es heterosexual.
Asumir que los ofensores son homosexuales protege y exonera al ofensor heterosexual e injustamente hace surgir sospechas y culpabilización hacia la comunidad homosexual. Asumir que la víctima es homosexual tiene consecuencias negativas para el sobreviviente, quien, sin importar que sea heterosexual u homosexual, sufrirá el estigma social de ser considerado homosexual, además de la sensación de culpa por el ataque.
Esta culpa está basada en la incapacidad de hacer una distinción clara entre el sexo con consentimiento y sin consentimiento. Aunque el abuso sexual crea confusión y preocupación acerca de la sexualidad, no determina la preferencia sexual del sobreviviente. Es solamente el sobreviviente, y no el ofensor, quien determina sus preferencias sexuales y con quién está dispuesto a tener relaciones sexuales.



¿De víctima a victimario?
Otro mito estigmatizante que hace que los hombres sobrevivientes callen es la noción errada de que las víctimas llegan a convertirse en ofensores. Aunque no se puede negar que muchos y probablemente la mayoría de ofensores sexuales fueron abusados en la niñez, el afirmar que el abuso sexual predestina a un niño a convertirse en ofensor sexual sería irrisorio si no fuera una suposición tan seria y ofensiva. El ataque sexual es siempre la elección del ofensor, sin importar si éste fue abusado en la niñez.
Los hombres que fueron sexualmente abusados en la niñez responden al abuso en una variedad de formas. A algunos les abruman tanto los devastadores efectos del abuso que sufrieron en su propia vida que deciden firmemente ayudar a que el mundo sea más seguro. Así, se aseguran de que, al ser padres, la relación con sus hijos e hijos sea responsable y libre de abuso; se dedican al servicio de la humanidad, aprendiendo habilidades de asertividad y comunicación o combatiendo la injusticia social a través del activismo. Otros sobrevivientes continúan viéndose a sí mismos como víctimas indefensas, y luchan continuamente por sobrevivir día tras día. Carecen de la capacidad y voluntad de abusar de otros, y a menudo están sujetos a sufrir nuevos abusos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Abuso Sexual Infantil

'Precious' Trailer HD

VIOLENCIA SEXUAL SEGÚN LA OMS (Organización Mundial de la Salud)

Ultima parte.


Con esto concluyo la investigación sobre la forma de actuar de la OMS para la solución y prevención de este mal social, que afecta a todos los países del mundo, a toda clase social, a personas de todas las edades etc. Siempre hay que tener muy en cuenta que nadie esta abstento a ser victima de la violencia sexual, asi que hay que estar muy atentos siempre, y seguir las recomendaciones que ya se les ha dado.

Actividades de la OMS para dar solución a la violencia sexual



Iniciativa de salud y violencia sexual

Reconociendo el vacío que existe actualmente en los servicios, el Departamento de Prevención de Lesiones y Violencia en colaboración con el Departamento de Género y Salud de la Mujer está desarrollando instrumentos que proporcionen directrices a los diferentes países sobre el modo en que pueden mejorar sus servicios de salud y garantizar que prestan servicios de salud amplios y que tienen en cuenta las cuestiones de género a las personas que han sobrevivido a la violencia sexual:
  1. Un documento conceptual de políticas indicará las necesidades básicas relacionadas con los servicios de salud que tienen las personas que han sufrido violencia sexual, informará a las personas encargadas de desarrollar políticas sobre los modelos que diferentes tipos de sistemas de salud utilizan para dar solución a la violencia sexual y ayudará a las personas que han de tomar decisiones en el sistema sanitario a diseñar medidas de salud que ayuden a mejorar la capacidad del sistema para dar solución al problema de la violencia sexual. La publicación del documento conceptual de políticas está prevista para junio de 2003.

    Ya que no existe mucho conocimiento sobre la provisión de servicios a las personas que han sufrido violencia sexual, particularmente en los países en desarrollo, se están realizando una serie de proyectos de investigación de fondo para obtener información que pueda dar luz a la hora de elaborar el contenido del documento de políticas. Los estudios incluyen una revisión de la legislación nacional sobre violencia sexual, una evaluación de la calidad de los servicios médico-legales en los países en desarrollo y una revisión de los modelos de servicios de salud que pueden tratar la violencia sexual. Los estudios serán realizados en países seleccionados estratégicamente que se sitúen en cada una de las regiones de la OMS y los resultados de los estudios deberían estar disponibles en noviembre de 2002. Esta investigación se está llevando a cabo en colaboración con Human Rights Watch, ONG dedicadas a los derechos de las víctimas, centros de investigación universitarios centrados en la investigación de los sistemas de salud y la medicina legal y la Iniciativa Mundial para la Investigación en Materia de Violencia Sexual.
  2. También se están creando protocolos para el tratamiento médico de personas que han sufrido violencia sexual. Los protocolos ayudarán a los profesionales de la salud a conocer el fenómeno de la violencia sexual, satisfaciendo las necesidades de atención de la salud que las personas que han sufrido violencia sexual presentan, realizando un examen forense y enviando a los pacientes a otros servicios pertinentes que puedan necesitar. Los protocolos también ayudarán a garantizar que el servicio de atención sanitaria está estandarizado dentro de las estructuras de servicios, de un modo que se ha mostrado eficaz en la investigación científica y que es ético en relación a los pacientes. Se están creando protocolos para atender las necesidades de las mujeres que han sufrido violencia sexual en colaboración con la Universidad de Hong Kong y el Victorian Institute of Forensic Medicine de Melbourne (Australia). La International Society for the Prevention of Child Abuse and Neglect (ISPCAN) está estableciendo un conjunto de protocolos para atender las necesidades específicas de los niños. Los protocolos se presentarán en septiembre de 2002 y se probarán en un programa piloto en todas las regiones de la OMS.

    Se realizarán talleres regionales de formación en 2003 para crear capacidad local para aplicar las recomendaciones sobre política de salud que aparecen en el documento de medidas y para integrar los protocolos dentro de los sistemas de salud nacionales. Estos talleres estarán coordinados por las Oficinas Regionales de la OMS en colaboración con los centros de investigación nacionales, los Ministerios de Sanidad y las organizaciones no gubernamentales.
La Iniciativa para la Investigación en Materia de Violencia Sexual

El Departamento de Género y Salud de la Mujer, en colaboración con el Departamento de Prevención de Lesiones y Violencia, está dirigiendo la Secretaría de la Iniciativa Mundial para la Investigación en Materia de Violencia Sexual (SVRI). La SVRI está compuesta por representantes de instituciones gubernamentales, ONGs, organismos de investigación y universidades y está financiada por el Foro Mundial de Investigaciones de la Salud. Esta iniciativa pretende promover una agenda de investigación sobre violencia sexual, intercambiar información sobre la investigación realizada en este campo y difundir trabajos de investigación en materia de violencia sexual, para defender un apoyo creciente a la investigación sobre violencia sexual y crear capacidad para llevar a cabo investigaciones sobre violencia sexual en los países en desarrollo. El Comité de Dirección de la SVRI ha desarrollado una agenda de investigación y pedirá propuestas de financiación inicial, para que los investigadores aborden temas específicos dentro de su agenda.

Coacción sexual en la adolescencia

El Departamento de Reproducción Humana (RH), situado dentro del Departamento de Investigación Reproductiva e Investigaciones Conexas, se centra en promocionar la investigación y llenar los vacíos en la solidez de los datos sobre el estado de salud sexual y las necesidades de los adolescentes en los países en desarrollo; en relación a este tema, se han diseñado unas actividades para tratar de fortalecer la capacidad de investigación y difundir los descubrimientos. Se está desarrollando una iniciativa especial para investigación en ciencias sociales que está formada por 42 estudios de investigación sobre la salud sexual y reproductiva de los adolescentes realizados en 29 países. La investigación se ha centrado, entre otros temas, en la coacción sexual. Se han realizado estudios sobre este asunto en Filipinas, Indonesia y Nigeria.

lunes, 18 de octubre de 2010

VIOLENCIA SEXUAL SEGÚN LA OMS (Organización Mundial de la Salud)

Cuarta Parte.


En esta edición es en la que se muestra las formas que hay y lo que tenemos que hacer para prevenir una agresión sexual. Desde mi punto de vista yo no estoy muy de acuerdo en que muchas personas, sobre todo mujeres; tengan que cambiar muchos aspectos de su estilo de vida, para prevenir ser violada, porque a mi punto de vista(y espero que al de la mayoría de la gente) ninguna persona debe de ser abusada de ninguna manera por su forma de ser o solo porque a otra persona se le da la gana. Pero en fin, aquí algunas de las recomendaciones. 


Prevención de la violencia sexual.

Las respuestas para prevenir o responder a la violencia sexual están bastante limitadas y la mayoría no se han evaluado. Además, ya que la mayoría de las intervenciones se han desarrollado y se han puesto en práctica en países industrializados, se desconoce su relevancia en otros ámbitos. Es necesario utilizar las estrategias preventivas prometedoras también en ámbitos que tienen escasos recursos y evaluarlas para determinar su eficacia.

Debe existir prevención primaria en los múltiples niveles en los que se sitúan los factores de riesgo, desde el nivel individual, hasta el de la relación, la comunidad y la sociedad. Según el Informe mundial sobre la violencia y la salud, entre las estrategias prometedoras a nivel individual o de la relación se encuentran los programas de formación sobre promoción de la salud sexual y reproductiva que incluyen cuestiones de género y prevención de la violencia contra la mujer, además de los programas en los que se trabaja con las familias a lo largo de las etapas de desarrollo de los menores para promover una infancia y adolescencia rica, enriquecedora e igualitaria. También parece mostrar resultados prometedores trabajar con hombres a nivel comunitario para que cambien el concepto de masculinidad y en el ámbito escolar para transformar las relaciones de género y convertirlas en interacciones igualitarias y sin violencia. Las reformas legales y de políticas que aseguran la igualdad de género y la protección de las víctimas de la violencia sexual también son medidas importantes para promover normas de género igualitarias.

Prevención secundaria y terciaria. La mayoría de los planes de acción sobre la violencia sexual llevados a cabo hasta ahora se han concentrado en la prevención secundaria y terciaria destinada a reducir el daño físico y psicosocial que sufren las víctimas de violencia sexual. Parece que se realiza muy poco trabajo orientado hacia la salud pública y basado en utilizar estrategias de prevención secundaria y terciaria con los perpetradores.

En cuanto a la prevención terciaria, los profesionales de la salud se encuentran en una posición única para reconocer, documentar y responder a los casos individuales de agresión sexual. Las personas que han sufrido agresiones a menudo solicitan asistencia médica, incluso cuando se nieguen a revelar el suceso violento. Los trabajadores de la salud pueden proporcionar a las víctimas de agresión sexual unos servicios de salud amplios y que tengan en cuenta las cuestiones de género para que se puedan enfrentar a las consecuencias que la agresión supone para su salud física y mental, incluyendo la prueba de embarazo, las pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual y su prevención, el tratamiento de lesiones y el apoyo psicológico. El sector de la salud también puede funcionar como un importante centro de coordinación de otros servicios que la víctima pueda necesitar, como la asistencia social y jurídica. Los trabajadores de la salud especializados pueden recoger y documentar las pruebas necesarias para establecer las circunstancias de la violación, la identidad del perpetrador y las consecuencias del suceso. Estas pruebas pueden ser cruciales para el enjuiciamiento de los casos de agresión sexual. El sector de la salud también debe contribuir a la vigilancia de la violencia sexual documentando el quién, qué, cuándo y cómo de todos los casos que se presenten, en un formato que mantenga en el anonimato a la víctima y al agresor. Esta información se puede transmitir posteriormente a otros sectores que son responsables de la prevención primaria y puede utilizarse para dar luz a las intervenciones situacionales destinadas a áreas de alto riesgo, así como a la intervención psicosocial dirigida a los grupos de población de alto riesgo.

Sin embargo existe una gran desproporción entre las necesidades de servicios de las víctimas de violencia sexual y el nivel de servicios de salud que la mayoría de los países actualmente ofrecen en tales casos. Es necesario proporcionar directrices para fortalecer la capacidad que el sector de la salud tiene para responder a las personas que han sufrido violencia sexual.

VIOLENCIA SEXUAL SEGÚN LA OMS (Organización Mundial de la Salud)



Tercera Parte.


En esta edición presentare cuales son los factores de riesgo que presentan tanto las victimas, como los agresores de estas; en ésta tercera parte te en listamos las señales a las que debemos estar atentas todas las personas para intentar evitar una violación.






Factores de riesgo en la violencia sexual.


Existen muchos factores que aumentan el riesgo de que alguien sea coaccionado con fines sexuales o de que fuerce sexualmente a otra persona. Algunos de estos factores están relacionados con las actitudes, creencias y conductas de los individuos implicados, mientras que otros están muy arraigados en el entorno social, incluyendo las esferas de los iguales, la familia, la comunidad y la sociedad. Tales factores influyen no solamente en las probabilidades de sufrir violencia sexual, sino también en la reacción ante ella. El Informe mundial sobre la violencia y la salud presenta los siguientes grupos de factores de riesgo para la violencia sexual:








Factores que aumentan la vulnerabilidad de las mujeres


Nivel individual

  • Ser joven.
  • Consumir alcohol o drogas.
  • Tener problemas de salud mental, en particular síndrome de estrés postraumático.
  • Haber sufrido una violación o abusos sexuales con anterioridad.



Factores que aumentan el riesgo de que los hombres cometan violación


Nivel individual

  • Consumir alcohol o drogas.
  • Tener actitudes y creencias que apoyan la violencia sexual, incluyendo tener fantasías sexuales coercitivas y culpar a las mujeres por excitarles.
  • Presentar un patrón de conducta impulsivo, antisocial y hostil hacia las mujeres.
  • Haber sufrido abusos sexuales durante la niñez.

martes, 5 de octubre de 2010

VIOLENCIA SEXUAL SEGÚN LA OMS (Organización Mundial de la Salud)

Segunda Parte.

Carga de morbilidad.
No se conoce el alcance real de la violencia sexual, aunque los datos disponibles que se revisaron para realizar el Informe mundial sobre la violencia y la salud sugieren que una de cada cinco mujeres puede sufrir violencia sexual por parte de su pareja de confianza a lo largo de su vida. En estudios nacionales sobre la violencia sexual realizados en Canadá, Finlandia, Suiza, Gran Bretaña y los Estados Unidos de América, entre el 2% y el 13% de las mujeres denuncian haber sido víctimas de un intento de violación o de una violación completa por parte de su pareja a lo largo de su vida. En estudios que se basan en grupos más pequeños de población, por ejemplo en Londres (Inglaterra), Guadalajara (México) y la provincia de Midlands (Zimbabwe), se indica que las tasas son superiores, situándose en un 25% aproximadamente.

Para muchas mujeres, la violencia sexual comienza en la infancia y adolescencia y puede tener lugar en una gran variedad de contextos incluyendo el hogar, la escuela y la comunidad. Estudios realizados en diversos lugares como Camerún, el Caribe, Perú, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Tanzania muestran altas tasas de denuncias de iniciación sexual forzada. Diferentes estudios han revelado una oscilación entre el 7,4% y el 46% de mujeres adolescentes y entre el 3,6% y el 20% de hombres adolescentes que han denunciado haber sufrido coacción sexual por parte de miembros de su familia, profesores, novios o extraños.


La violencia sexual tiene consecuencias significativas para la salud, incluyendo el suicidio, síndrome de estrés postraumático, otras enfermedades mentales, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, VIH/SIDA, lesiones autoinflingidas y, en el caso de abuso sexual de menores, adopción de conductas de alto riesgo como tener múltiples parejas sexuales y consumir de drogas.